Vencida para alzarme
Ante ti, mi desnudez que provocaste con tu propia desnudez interminable y siempre nueva, recién admirada por mis ojos que descubren inéditos rincones de tu piel y aquellos espacios dibujados de memoria en las noches de tu ausencia inevitable y que voy reconquistando conforme te desvisto.
Me gusta desnudarte, quitarte la ropa que te cubre, desabrochar botones, bajar cremalleras, soltar hebillas y desliar cordones, liberar tus pechos sujetados para volver a vestirlos con la piel de mis manos modelando sus contornos, deslizarte los suaves encajes de tus bragas para dejar al descubierto la doble sonrisa de tus nalgas y encontrar entre tus piernas el oasis de tu sexo humedecido.
Te desnudo y te impido desnudarme, te acaricio sin que puedas devolverme las caricias, deposito mis labios en tu cuello y tus mejillas pero le niego a tu boca el sabor de la mía, separados nuestros labios apenas por un par de milímetros de distancia... Y nuestros ojos, que se exploran, se conquistan, se dominan y someten antes de que un leve pestañeo deshaga la magia de un amor reflejado en las pupilas para crear la magia de un nuevo reflejo enamorado.
Obedeces mis órdenes apenas susurradas mientras me quito la ropa para calmar las urgencias de mi piel anhelante de tu piel desnuda... Tus manos a la espalda, la mirada baja, la pausada flexión de tus piernas para dejarte caer, levemente, contra el mundo, aplastado y dominado otra vez por tus rodillas... Mírame... Son mis últimas palabras antes de vendarte los ojos, de que tus labios perciban el roce de mi sexo como una invitación para tu boca, de que mis manos se enreden en tu pelo para marcar los compases precisos de cada movimiento de tus labios cercando la carne endurecida, atrapada, engullida, descarnada hasta el éxtasis del goce más profundo.
Tú vencida para alzarme, para hacerme gigante en tu propia pequeñez arrodillada, en tu veneración sin ataduras, en tu sensualidad postrada ante mis pies para anegar mi carne desde abajo, como una torrentera de deseo que se eleva hasta inundarme y ahogarme de gemidos placenteros...































